http://cdn5.diarioepoca.com/wp-content/uploads/2017/08/Igarzabal1.jpgEl presidente de Mandiyú, Juan Ignacio Igarzábal, que tiene un grupo inversor con ganas de ayudar, dice no encontrar el aval de los otros dirigentes y apuntó a Báez Dacunda. "Si seguimos así y se produce la intervención al club", comentó el titular del "albo".

Las aguas siguen turbulentas en el mundo de Deportivo Mandiyú en una historia de nunca acabar. Hace una semana y media aproximadamente, el presidente del club, Juan Ignacio Igarzábal, había anunciado que un grupo de empresarios estaba dispuesto a invertir en el club "algodonero" para saldar las deudas pendientes y armar un equipo con pretensiones de afrontar la Liga Regional Amateur.

Claro que para ello debía contar con el aval de toda la comisión directiva -pequeño detalle-, cuando se sabía que las relaciones entre el titular del club, Gonzalo Saravia, y Carlos Báez Dacunda no eran las mejores, aunque Igarzábal vislumbró que hubo un acercamiento. Sin embargo, al parecer todo fue un espejismo y la cosa está peor. Igarzábal, en nuevas declaraciones señaló de manera tajante: "Si seguimos así y se produce la intervención al club, se tomaría el peor de los caminos y no sé si no se llegará en algún futuro a la separación de los clubes nuevamente. Está a la vista que nunca hubo una comunión, desde el comienzo tuvimos trabas, faltando un día".

Después explicó por qué se da esta incómoda situación. "Lamentablemente las novedades no son las mejores. Esta gente ha manifestado no públicamente, pero un miembro de la comisión directiva, palabras más, palabras menos, dijo que mientras la ayuda o el acercamiento del grupo inversor venga de mi parte, ellos no iban a aceptarlo y no iban a firmar ningún tipo de convenio. Esa noticia yo la tenía, pero la recibí formalmente anoche (por el miércoles) y volví a hablar con el grupo inversor y nos volveremos a juntar para ver cómo podemos seguir, qué forma podemos darle a esto, porque las intenciones de ellos era poder participar, darnos una mano, poder ingresar al mundo del fútbol, y con la negativa de esta gente, o en realidad de una sola persona, todo está frenado".

Y siguió apuntando a Báez Dacunda -el principal oponente-. "Personalmente conmigo no se comunicó, no dio la cara, se apañó en el grupo, tiene un problema personal conmigo. La única vez que pudimos reunirnos con el empresario no manifestó nada, ni sí ni no, pero le hizo llegar por medio de jugadores o integrantes del cuerpo técnico con el que han hablado, que ellos planteaban la renuncia de Igarzábal y que el grupo empresario iba a seguir adelante, pero es mentira, porque yo los acerqué y la condición es que yo siga".

Algunos jugadores recibieron la promesa económica de $1.800.000 por parte del clan Saravia-Báez Dacunda para pagar las deudas. "Se lo dijeron a los jugadores, obviamente no les creyeron, es un dinero que no lo tienen, porque si fuera así ya hubiesen buscado la forma legal de conseguir mi renuncia o pase al costado, además la deuda es con jugadores, cuerpo técnico, cuerpo médico, kinesiólogo y es un monto mayor incluso", expresó finalmente el actual presidente del club.

 

 

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