El flamante ganador del Regatas de Oro 2017, el remero Alejandro Vera, tras su consagración el martes a la noche afirmó que “esto recién empieza, porque mi meta es Tokio 2020”.

Después de once años, en su XXIX edición, el Regatas de Oro volvió a uno de los deportes fundacionales de la institución, el remo. Alejandro Mago Vera se quedó con el máximo galardón regatense, cerrando los festejos por el 94° Aniversarios del Club. “Me sorprendí y me emocioné mucho, por el esfuerzo, por el sacrificio, por la voluntad que uno hace. Recibir un premio de esta envergadura reconforta muchísimo”, comenzó diciendo el flamante Regatas de Oro 2017, el remero Alejandro Vera.

“Quiero destacar el esfuerzo de todos los ganadores de los Premios Regatas. Sé que todos hacen un esfuerzo, un sacrificio para entrenar todos los días. Todos tenían méritos para quedarse con el oro”, completó. Alejandro Vera, flamante subcampeón Argentino en Tigre 2017, fue confirmado por tercera temporada consecutiva en la Selección Nacional de Remo Adaptado, tras comenzar a competir hace precisamente tras año y de manera fortuita.

“En este momento de profunda alegría quiero agradecer muy especialmente a Fernando Ortiz que un día me vio entrenando en el Club y me insistió, una y otra vez, en que probará competir y aquí estoy”, recordó. “Ya van tres años que estoy en esto, una verdadera pasión. Ya son tres años consecutivos convocados a la Selección Nacional, con otras tantas presencias internacionales con la celeste y blanca, así que puro orgullo” comentó Vera.

SU HISTORIA DE VIDA

El problema motriz de Vera comenzó a los cinco años, con la descalcificación de la cabeza del fémur derecho. En su adolescencia tuvo dos intervenciones quirúrgicas; y a los 21 años, los médicos decidieron bajarle la cadera, presentando un acortamiento considerable de la pierna derecha. Con el transcurrir de los años, la cadera izquierda se deterioró por tener que soportar el peso de su cuerpo, y hace un par de años atrás los médicos del Hospital Italiano de Buenos Aires deciden realizarse un reemplazo total de cadera izquierda, siguiendo así hasta estos días.

Desde chico, abrazo el básquet como deporte, su imposibilidad lo llevó a estudiar para convertirse en entrenador, y hasta jugar al básquetbol en silla de ruedas. En el río, en Regatas encontró su pasión, el remo, al punto que ya desde 2014 viene remando y remando hasta encontrar la orilla, la que hoy tiene un nuevo objetivo, ser paralímpico, y Tokio 2020 no está lejos.

AGRADECIMIENTOS

“Quiero agradecer a la Comisión Directiva por este premio. Quiero destacar a los empleados del Club que siempre me ayudan, me dan una mano todos los días a la 7 de la mañana para empezar a entrenar”, siguió narrando. “Quiero compartir este premio con mi familia, con mi mamá, con mi papá que desde el cielo yo sé que me está felicitando. Quiero decirles a todos que esto recién empieza, porque mi meta es Tokio 2020”, finalizó.

 

 

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